Qué ver en la Semana Santa de Escatrón

En Escatrón no somos de multitudes; tampoco somos conocidos como nuestros vecinos de la Ruta del Tambor y el Bombo, ni salimos en el mapa de la Semana Santa de Aragón y, sin embargo, somos compendio de todo lo que el Bajo Aragón es a la Semana Santa… a pequeña escala, con más recogimiento, menos aglomeraciones y la misma pasión.

Hubo un tiempo que en Escatrón éramos más de los que ahora somos: la gente acudía fiel a cada evento, cada acto, cada fiesta, cada procesión… y eso se notaba por las calles. Ahora no somos ya tantos y, aún así, seguimos celebrando con el mismo entusiasmo la Semana Santa. En eso no hemos cambiado. Nuestros tambores y bombos nos ponen la piel de gallina porque, aunque pocos, sobrecogen con su toque y repique mientras acompañan procesiones. Las andas descansan sobre los hombros de cuatro costaleros o costaleras –nunca más de cuatro- ayudados de quienes están al quite para sostener imágenes con sus palos de apoyo. Caras cubiertas por capirotes en las que solo asoman los ojos penitentes; dedos que hacen callo por los palillos del tambor; nudillos que se rasgan al golpear el bombo… Y silencio solo roto por los sonido de los tambores y los pasos detenidos de quienes escoltan la procesión a un lado y otro de la calle.

Cierto es que nuestros pasos no tiene el relumbrón y el renombre de los que recorren las calles de Sevilla o Zamora. Pero no es menos cierto que se trata de imágenes muy expresivas y de gran plasticidad. Algunos de ellos provienen de donativos de familias concretas, otros se compraron tras la Guerra Civil por suscripción popular, habida cuenta de que la sinrazón de la guerra acabó con gran parte del patrimonio eclesiástico de Escatrón, de sus imágenes y símbolos religiosos y con casi todo el archivo municipal. Hoy día, cada paso es responsabilidad de una familia que se cuida de que esté en perfecto estado para cuando llega la hora de lucirlo por las calles.

 

Descendimiento de la CruzNuestra Semana Santa comienza, como todas, con el Domingo de Ramos: los pasos descienden desde la Ermita de Santa Águeda hasta la Iglesia, guardando equilibrio en calles que se empinan tanto para bajar como para subir. Es el momento en que El Descendimiento, la Soledad, El Huerto de los Olivos… verán la luz después de un año custodiados por Santa Águeda en su propia Ermita. Un buen lugar para disfrutar de unas magníficas vistas del pueblo y, mientras los pasos caminan calle abajo, acompañarlos en su descenso o esperar para verlos llegar a la Plaza de la Iglesia y bajar luego por las escaleras que unen plaza y mirador de la ermita. Que para todo hay tiempo.

El Miércoles Santo, la imagen de Jesús Nazareno y la Virgen de los Dolores tienen una cita emotiva. Madre e Hijo se reúnen en la Plaza del Barranco con motivo de la Procesión del Encuentro. Antes, acompañados de tambores y bombos, se habrán respetado las catorce paradas del vía crucis: los catorce momentos que recuerdan la pasión de Cristo. Es el Cuarto, precisamente, el que hace referencia al Encuentro que da nombre a la Procesión.

El Jueves Santo, además de la Misa programada en la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, es el día que rompemos la hora. Poco que decir para describir uno de los actos más peculiares, emotivos y a la vez solemnes de la Semana Santa bajoaragonesa. Rumor, silencio. Las doce. Y a orden de pitido… tambores y bombos. Dicen que su sonido evoca al estruendo que debió oírse en la tierra a la muerte de Jesús. Es, en cualquier caso, un espectáculo que emociona.

 

La tarde del Viernes Santo se celebra la Procesión del Santo Entierro. Es la más multitudinaria y, también, la única en la que pueden verse todos los pasos al completo, siempre con la incertidumbre de si habrá porteadores suficientes para poder llevarlos. Así son las cosas en los pueblos pequeños donde a veces podemos andar cortos de recursos. Aprovechamos desde aquí para hacer un llamamiento a quienes puedan y quieran sumarse a vivir la Semana Santa como protagonistas de la misma: la emoción, el compañerismo y la camaradería hacen que valga la pena el esfuerzo. Por no hablar, al final, del merecido avituallamiento. Al acabar la procesión, los pasos se recogen, separan y preparan para su largo letargo de meses. Unos se suben directamente a la Ermita, otros quedan a cobijo de la Iglesia.

La Soledad

El Sábado Santo se celebra la Vigilia Pascual, celebración en la que se conmemora la Resurrección de Jesús y que tiene lugar en la madrugada del Sábado Santo al Domingo de Resurrección. Un nuevo encuentro entre Madre e Hijo. Entre un Cristo resucitado que sale desde la Iglesia y una Virgen de la Alegría que lo hace desde la Ermita de Santa Águeda para encontrarse en la Plaza de San Roque.

El Domingo de Pascua o de Resurreción es también el domingo de Rosca. La tradición manda que se celebre entre amigos, en el campo, acompañados de la Rosca, una torta tradicional coronada con un huevo duro. Una buena forma de poner punto final a los actos de la Semana Santa.

No sería justo acabar este post sin otorgar el reconocimiento a quienes, con su esfuerzo, mantienen cada año vivas las tradiciones y se encargan de que actos como los de la Semana Santa luzcan con sus mejores galas: por devoción religiosa unos, por devoción al pueblo otros, aportan trabajo y medios para preparar los pasos y adornarlos con estandartes y flores. A todos ellos y a los que, seguro, que se irán sumando… gracias.

Oración en el Hueto de los Olivos

Casi se nos olvida. La Semana Santa trae consigo la posibilidad de disfrutar de una de las joyas del Patrimonio artístico de Escatrón y también de Aragón: el retablo del Altar Mayor. Con este fin, la Iglesia permanecerá abierta Jueves y Viernes Santo de 18:00 a 00:00 de 10:00 a 13:00 respectivamente. Del retablo ya hemos hablado en alguna ocasión y, aunque nos queda mucho por contar, bien vale la pena una visita: asombro garantizado.

Desde este enlace puedes descargarte el Programa de Actos de la Semana Santa de Escatrón 2016.

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